21 de octubre de 2022

68% + 32% = 100% Un resultado que puede cambiar nuestra historia

Parece un ejercicio muy básico, muy fácil de obtener. Matemática de primero básico, para ser más honestos.

¿Pero porque en la realidad es tan difícil llevarlo a cabo?

Parece un ejercicio muy básico, muy fácil de obtener. Matemática de primero básico, para ser más honestos.

¿Pero porque en la realidad es tan difícil llevarlo a cabo?

Veo como los del 68% publican y “despotrican” en contra de los del 32%, quienes por su parte desde el día uno se han dedicado a ningunear el resultado del plebiscito de salida.

Y desde una vereda de enfrente los miro, sintiendo que ambas cifras son parte de un mismo problema, donde claramente la solución a este, está en la sumatoria de estos números y su consecuente resultado. Me atrevo a especular que la transversalidad de ese resultado puede darnos productos muy beneficios, pensando en los tiempos que estamos viviendo.

Por más que analizo y pienso, me pongo a mirar para atrás y veo un plebiscito de entrada contundente y macizo, donde una mayoría histórica, le pidió a gritos a la clase política de nuestro país, una nueva constitución. ¿Qué pasó?. Un sector de esa “clase política”, se atribuyó el triunfo, llegando a utilizar frases como “La nueva constitución la vamos a escribir nosotros y ustedes van a quedar fuera”. Al año siguiente viene el plebiscito de salida, donde otra vez una gran mayoría histórica (superior a la anterior), aplastó la opción de aprobar la propuesta de nueva constitución en nuestro país. ¿Y qué pasó?. El otro sector de nuestra clase política, se atribuyó el triunfo, dando paso a frases como: “Estas son las condiciones o no apoyaremos una nueva constitución". Dejando ambas partes en evidencia, una notoria “Soberbia ideológica”, que trae como consecuencia el estancamiento de una sociedad completa.

Dentro de mi sesgado análisis, me atrevo a elucubrar con una conclusión, y es que creo que nuestra “clase política” esta tan obsoleta, que ni siquiera tienen la capacidad de entender, que tanto en el plebiscito de entrada como en el de salida quienes ganaron fueron el 100%, es decir; LOS CHILENOS Y CHILENAS. Quienes quieren mejoras en temas estructurales, como las pensiones, salud, educación, vivienda, empleo, programas sociales, conflictos étnicos, medio ambiente, entre otros. Para mí no hay otra explicación que le dé sentido a la marcada diferencia entre ambos plebiscitos.

Derechas e Izquierdas, es en esa abrumadora cifra incalculable de ambos plebiscitos, donde se esconden muchas y muchos compatriotas que a gritos les están diciendo, que ustedes son el problema. Que la solución a nuestra actual realidad, no puede ser manejada por una clase política en completa obsolescencia. Esa que se pone de acuerdo para firmar un acuerdo por la paz de manera transversal, para evitar que Chile explotara y que al salir de la sala donde este se firmó, comienzan a ver quién "construye el mejor molino" para traer la mayor cantidad de agua a “su sector”.

Lo más seguro es que me va a tocar lidiar con aquellas palabras o frases con olor a insulto, que me han acompañado por años: AMARILLO – FACHO – COMUNACHO – MOMIO. “Es que tienes que ser parte de una de las dos”, “Es que no puedes ser ni chicha ni limoná” y “el equivocado eres tú”. Pero es en esta parte donde recuerdo aquella frase de un profesor en la universidad que me dijo “Germán, ellos se ríen de ti porque tú piensas diferente, pues mejor ríete tú de ellos, que piensan todos igual”.

Y quizás tengan razón, estoy equivocado, lo más seguro moriré esperando ver que algún día esta gente logré entender que si ponemos como foco los problemas de la gran mayoría y dejamos de lado las lógicas ideológicas de cualquier índole, quizás “ese día” podremos comenzar a dar la solución a nuestras problemáticas. Porque al final de este texto, me gustaría pensar que he escrito una canción, donde quiero parafrasear a los que de manera muy hermosa y simple, supieron resumir la historia de su vida y la de muchos de nosotros… Hablo de Quelentaro

“Toda una vida guerreando
Y la gente en las calles
Una sociedad batallando
¡Somos todos, somos todos!
¡Lonconao!”


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